Más de dos años se habría financiado tratamiento a enfermos renales con dineros robados al seguro social a través de empresas fantasmas.

17 de septiembre de 2014 03:05 PM

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Más de dos años se habría financiado tratamiento a enfermos renales con  dineros robados al seguro social a través de empresas fantasmas.

Cada día los enfermos con insuficiencia renal son más en el país, mientras las respuestas y esperanzas de vida para estos pacientes se esfuman por culpa de la corrupción y la indiferencia estatal.

Las estadísticas revelan que los casos por problemas renales se quintuplicaron en los últimos cuatro años, convirtiendo a Honduras en uno de los países más afectados de la región por este tipo de enfermedades.

De igual manera se calcula que unas dos mil personas son dializadas tanto en el sistema sanitario público como en el Instituto Hondureño de Seguridad Social.

De acuerdo con investigaciones de HRN, se revela que el Instituto Hondureño de Seguridad Social, el Hospital Escuela y el Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula invierten mensualmente un promedio de 45 mil lempiras por persona con problemas renales.

Las investigaciones muestran que en el sector publico son atendidas unas 1,600 personas y en el Seguro Social alrededor de 320 pacientes con insuficiencia renal.

Se estima que al 90 por ciento de los casi dos mil pacientes atendidos en los hospitales públicos y en el seguro social se les realiza al menos tres dialices semanales a un costo promedio de 250 dólares, es decir poco más de cinco mil lempiras por cada sesión.

Solamente en los 320 pacientes renales del Seguro Social, esta institución destina 172 millones de lempiras anuales en su tratamiento.

Sin embargo, los enfermos renales asegurados afirman que deben dializarse y comprar los medicamentos en clínicas privadas porque el Seguro Social está en quiebra.

Lo anterior tiene sintonía con las 11 empresas de maletín que creó el ex director del Seguro Social, Mario Zelaya, el ex jefe de compras y suministros, José Zelaya y el gerente financiero, José Bertetti Osorio junto con sus socios y algunas amistades.

Dichas empresas fantasma le drenaron al Instituto Hondureño de Seguridad Social 332 millones de lempiras, según con investigaciones del Consejo Nacional Anticorrupción.

Se calcula que solamente con los 332 millones estafados al seguro social a través de empresas ficticias se habría financiado por más de dos años el tratamiento completo con medicamentos de calidad a los más de 300 enfermos renales que actualmente atiente el Instituto Hondureño de Seguridad Social.

Por otro lado, se estima que actualmente unos 400 mil hondureños tienen algún tipo de problema renal, esto es igual al cinco por ciento de la población.

Sin embargo, los enfermos renales que a diario visitan el seguro social y los hospitales públicos del país, sienten en carne viva los efectos de la corrupción. (Fin)

Fuente: radiohrn.hn

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